12 ene 2012

Un domingo cualquiera : resaca de verdades (Segunda parte)

El texto de esta entrada se escribió entre el 18 y el 27 de diciembre de 2011, siendo publicada el 12 de enero de 2012.


- ¿Y tú qué, llegaste a hablar con la otra? - añado para reengancharme a la conversación, sin dejar de lado mis divagaciones. Tanto es así que sigo recto, por inercia, en el cruce de calles en el que nos encontramos, a la salida de la Calle de los Mártires. Mis amigos me hacen un gesto sincronizado con sus cabezas, como diciendo 'por ahí no, por la derecha'. Rectifico mi trayectoria y los alcanzo. Estamos en Calle Compañía.


Calle Compañía

- ¿Pero qué otra, la del grupo de tres del London?' - me responde .

Esta calle es más abierta que las anteriores, la humedad y el frío se notan todavía más así que,sin sacar las manos de los bolsillos, tengo el acto reflejo de juntar las piernas. El gesto deja claro que estoy 'pelao'. Precediendo mi respuesta de un escalofrío, para terminar de entrar en calor, le digo:

- Sí...esa...la de ese grupo. Ya no sabía lo que le había preguntado ni con que intención, puesto que en ningún momento había abandonado mi estado de abstracción.
- ¿Esa? Era simpática pero ...

Sin darme cuenta devuelvo la conexión a mi debate interno. Ya no oigo lo que me dicen, el sistema de navegación está listo para llevarme, como el sonámbulo al que guía la Providencia, a la estación de tren.

Y todos estos pensamientos por su culpa. 19 días y quinientas noches ... Mi 'noche' empieza ahora, así que todo correcto señor Sabina, tenía usted razón. No he podido cumplir todas las medidas que planteé para ayudarme a olvidarla. Cierto es que borré su número de móvil, sus sms, su Facebook ...aún así no pude hacer lo propio con el jodido Messenger, probablemente porque, de manera inconsciente, supuse que sería el medio más fácil por el que se podría poner en contacto conmigo. Ya se sabe, hablar y hacer el paripé por ese medio no cuesta tanto. Aún de haberla borrado, no la hubiese olvidado tan fácilmente ¿Cómo podría haberlo hecho? Zamcam apareció una noche de verano, una de ésas en las que no esperas nada de la vida... era perfecto. Qué lejos queda todo ya. Se ha convertido en algo abstracto y concreto a la vez, un punto en el sistema de coordenadas de mi memoria. Un inabordable problema matemático sin solución: la conjetura de Zamcam.

Todo bien planteado, todo hecho de maneral natural. Dos personas que parecen ser exigentes y que se gustan al mismo tiempo y ni aún así salió bien. No había ningún desfase entre la actitud de uno y otro y eso hizo que la cosa se desplazase, en principio, como lo hace una barca en un mar en calma, dulcemente, sin dudas. Joder, me gustabas sin fisuras. Me autoimpuse no intentar nada contigo para no sufrir, para no tener que llegar a odiarte y, así, conformarme como mínimo con verte otra vez con el tiempo. No, tú me diste razones para creer, para asomar mi cabeza fuera del caparazón, para que, finalmente, cambiases en la distancia y desaparecieses. Maldita, como diría Jeremy Irons en 'Lolita', tu eras mi 'redención', ésa que de un plumazo borra tus sinsabores pasados y te llena de la justa satisfacción que supone haber encontrado lo que siempre habías querido. No querer verme y decir que yo me equivocaba es de auténtica hija de puta, pero al menos hubieses quedado como una señora si me hubieses dicho la verdad, una actitud acorde con el tipo de persona que pensaba que eras: franca y sincera, la que no tiene nada que esconder. '¿Yo no sé qué tipo de tías conoces tú?' Evidentemente, las que se te asemejan, pero menos sofisticadas en el arte de quedar bien y la mentira. Chapó, una nueva generación de mujeres que podría romper los esquemas de tíos tan exigentes como yo.

Enlace a la Tercera Parte

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