En medio de la vorágine de los bootlegs, que inundó de producciones la escena Breaks desde mediados de 2003, un sello emergió de la nada para erigirse, si la memoria no me falla, en la única casa dedicada en exclusiva a la promoción del arte de combinar dos temas, con sus correspondientes arreglos, en una misma pista. Y es que DDB Records aportó la friolera de 40 referencias entre los años 2003-2004. De tal frenesí, de ese producir vinilos cual churrería, cabría esperar una relajación productiva, un conformismo ante el propio éxito y una decadencia en las últimas entrega. Nada más lejos de la realidad. DDB mantuvo, para mi sorpresa, una regularidad fuera de lo común.
Y es que aquí nada es lo que parece. Si uno pretende averiguar quiénes fueron los productores se encontrará con que no hay ninguna información, absolutamente nada. Sólo el título del vinilo escrito en rotulador negro. ¿Cuestión de derechos de autor? Aunque muchos de los bootlegs comerciales cumplen con lo anterior y su etiqueta responde únicamente a sus características musicales, parece que los que nos conciernen no pertenecen a este grupo. Se habla de que detrás de todos los vinilos se escondían djs de renombre, algo que puede constatarse por la calidad de sus trabajos. Además, un sello creado por djs amateurs no se sostiene así como así, sólo a base de hacer buenas producciones. Mi apuesta personal es que el éxito se basó, a parte de su incuestionable calidad, en una buena promoción a nivel de calle por parte de los propios autores que, dada su influencia, sólo tuvieron que hacer uso de un buen boca a boca para que todo el mundo se hiciera con ellos: 'oye, ¿sabes que esta gente ha producido un nuevo vinilo en DDB?' Et voilà, los primeros consumidores suelen ser los djs del entorno de los creadores, que están un escalón por debajo de éstos y que pretenden estar a la última y mostrarles a aquéllos un cierto peloteo que esperan les sea devuelto con su beneplácito. Traducido: 'venga, que me caes bien, vas a pinchar el sábado que viene'. El vinilo funciona, está en todas partes y el dj amateur o de tercer fila lo ve, piensa que funciona únicamente por sus excelsas cualidades, y se lo lleva bajo el brazo más feliz que una perdiz.
En este vinilo se combinan Orbital - Lush con un tema que desconozco. Os dejo el original de estos veteranos y un single de su último album que pude escuchar este verano en la Opening de Space, Wonky. Por cierto, me encanta la cara del notas del vídeo en el minuto 1:54, como si dijera: '¡Diós, me he vuelto loco!'.
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